El primer proyecto surge de una propuesta presentada en junio de 2021 al KAICIID, en el marco del KAICIID International Fellowship Programme, sobre la realización de un estudio analítico con menores no acompañados, así como el desarrollo de talleres de diálogo intercultural e interreligioso entre jóvenes locales y jóvenes migrantes que han sido o son “menores no acompañados”.
El centro escogido para la realización del trabajo de campo y de las sesiones de este proyecto ha sido la institución Sant Joan de Déu-Terres Lleida, un espacio que, además proporcionar grandes facilidades para el desarrollo de la investigación, podría ser señalado como un modelo de best practices por la acogida y acompañamiento que realizan de los menores no acompañados bajo tutela de la institución. Sant Joan de Déu-Terres de Lleida se estructura en torno a distintos dispositivos, dependiendo del proceso del propio migrante: “Emergencia” (para los recién llegados), “Primera acogida” (menores que viven en el propio centro) y toda una serie de pisos y proyectos en los que los jóvenes residen siempre bajo la tutela de la institución (particularmente los pisos de Corts Catalanas, el Espai Joan Jornada y el proyecto “Sostre 360”).
La parte analítica constó de 11 entrevistas a jóvenes y niños migrantes, distribuidas de la siguiente manera: 3 en emergencia, 3 en primera acogida, y 5 entre el piso de Corts Catalanas y “Sostre 360”. La edad de los entrevistados varía entre 16 y 20 años en su mayoría. En estas entrevistas, se intentó profundizar en el contexto de origen y su proceso formativo, los distintos conflictos culturales y cognitivos potencialmente experimentados por los jóvenes durante el proceso migratorio y, finalmente, su percepción sobre el grado de integración en la sociedad española.
Igualmente, se entrevistó a 7 agentes de la institución. En el caso de la entrevista a estos actores, el objetivo fue profundizar en el trabajo que se efectúa con los jóvenes, así como el tratamiento que se ofrece a sus características culturales, idiosincrásicas y religiosas.
Además, se efectuaron dos grupos de discusión, en los que la parte analítica se combinó con una experiencia de diálogo intercultural e interreligioso. En este sentido, se llevaron a cabo dos grupos: uno con 4 jóvenes (2 locales y 2 migrantes), y otro con 7 jóvenes (3 locales y 4 migrantes). Durante las sesiones, se buscaba, en primer lugar, que los participantes pudieran hacer explícitas las diferencias culturales entre ellos, así como los conflictos que en ocasiones se derivan de las mismas. En segundo lugar, se proponía una indagación en los modos sobre cómo se podrían superar esas concepciones conflictivas de la realidad, avanzando hacia modelos colaborativos y dialógicos, tanto entre ellos como en la sociedad en su conjunto. Terminados los grupos, se propuso un momento “celebrativo” entre los integrantes con un almuerzo compartido.
